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Champú Russian Amber de Philip B, lujo para el pelo

Space NK UK

Cuando empecé a leer sobre Philip B yo usaba productos de peluquería de gama media como Sebastian, Kerastase, L’oreal Professionnel o Tigi. Los resultados no eran del todo malos en mi pelo y además eran productos fáciles de conseguir, ya que podía encontrarlos en las pocas páginas de productos de belleza que enviaban a Canarias o en peluquerías de mi ciudad…¿qué más podía pedir?. Pero la verdad es que no terminaba de estar satisfecha con el aspecto de mi cabello: un poco estropeado en las puntas, grueso, seco, apagado y MUY encrespado.

Siempre envidié a esas chicas que salían de casa con el pelo mojado y se lo dejaban secar al aire tan tranquilamente. Yo no podía permitirme hacer eso sin acabar pareciendo una loca, dependía totalmente de la plancha o el secador para lucir un pelo bonito. Pero además, compraba compulsivamente cualquier producto absurdo que prometiera acabar con el frizz y domar el pelo, hasta que me cansé de tirar el dinero sin ver resultados más allá de parecer que había estado dejándome lamer la cabeza por una vaca.

Por eso, cuando conocí esta marca y leí que ya sólo con los champús y acondicionadores se notaban resultados espectaculares, me lancé a probarla. Y tengo que reconocer que desde que dejé de lado todos esos productos de acabado, tengo el pelo mejor que nunca. Ahora mi rutina capilar es muy básica, con pocos productos pero muy buenos y efectivos. Ay, si no hubiera sido por Philip…

 

 

La gama Russian Amber no fue la primera que probé, pero sí la que más curiosidad despertaba en mí. Primero por su presentación, un tarro redondo, con un aspecto lujosísimo y un producto que más que champú parecía miel; y segundo, no lo voy a negar…por su precio. ¿Qué podía tener un champú que justificase un precio de cerca de 180 euros? no lo sabía, pero tenía que averiguarlo. Si en Forbes lo mencionaban como uno de los 100 productos que valen lo que cuestan, por algo sería.

Cuando por fin lo tuve en mis manos me llamó la atención su aroma. En aquel momento no estaba familiarizada con ese tipo de fragancias y me pareció tan sublime y especial, que no podía parar de olerlo. Pero es que además, cada vez que abría el bote, la habitación se quedaba perfumada durante un buen rato.

El champú en sí tampoco tenía nada que ver con los que había probado a lo largo de mi vida. Su consistencia densa y su color ambarino hacían que, como mencioné antes, pareciera miel. Esto también hizo que en los primeros usos no se me hiciera del todo sencilla su aplicación. Acostumbrada a los champús líquidos y que hacían mucha espuma, no sabía muy bien como utilizarlo… Me daba la sensación de que no se extendía bien y al no verlo todo lleno de espuma, pensaba que no limpiaba en profundidad, pero nada más lejos de la realidad. Una vez que le coges el truco, los resultados son óptimos.

Y es que este champú, elaborado con aceite de ámbar, 11 aminoácidos y extractos botánicos puros de camomila, semilla de uva, bardana, salvia, romero ortiga y manteca de karité, es una maravilla para el pelo. Lo revitaliza, fortalece y embellece como ningún otro, dejándolo suave como un pañuelo de seda, manejable y sobre todo, con un brillo espectacular. Recuerdo que la primera vez que lo usé descubrí que mi pelo tenía unas ondas naturales que nunca había visto…¡parecía que acababa de salir de la peluquería!

En el envase, la firma explica como se recomienda usar, pero yo ya he encontrado la fórmula que mejor le sienta a mi pelo. En primer lugar aplico un champú que limpie en profundidad y levante la raíz, que suele ser el champú de menta y aguacate, también de Philip B. Después de aclarar aplico el champú ruso y lo dejo actuar unos 5 minutos para que penetre bien en el cabello y se impregne de su aroma lo máximo posible. Por último, aclaro y pongo un poco de acondicionador de ámbar ruso en las puntas. Este paso no es realmente necesario, pero al menos a mi pelo con tendencia a resecarse, le da un plus de suavidad.

El acondicionador también da muy buen resultado con otros champús algo más básicos de la firma, como por ejemplo el Santa Fe, del que ya hablaré en otro post próximamente.

Aprovechando el éxito del champú, Philip ha ido sacando al mercado más productos de la misma gama: champú en seco, un spray de acabado… muy parecidos entre sí y enfocados a dar volumen, mantener el cabello limpio entre lavados y como no, perfumarlo. El champú en seco no puedo recomendarlo porque tuve dos botes y a ambos se les estropeó el difusor con muy pocos usos, pero el Insta-Thick lo utilizo a modo de perfume después lavar el pelo con el champú de ámbar.

Tanto el champú como el acondicionador se pueden encontrar en dos tamaños. Los pequeños (88 ml y 60 ml respectivamente) cunden bastante y son ideales para probar los productos antes de hacer un desembolso tan grande.

1 Comment

  1. Chim

    24 octubre, 2017 at 6:41 am

    Ya lo has dicho todo ?.

    Siempre tengo un bote en el estante del baño. Huele de maravilla, deja el pelo limpísimo y es un lujazo usarlo. Lo único malo es el precio, pero cada vez lo estoy encontrando en más webs dedicadas a cosméticos y si estás al tanto, suelen hacer muy buenas ofertas y puedes encontrarlo por algo más de cien euros. Aunque caro, el bote dura media vida.

    Yo recomiendo mucho la crema de acabado Oud Royal, también de Philip B. Si tienes ondas es ideal. Deja el pelo súper suave, con un aroma fantástico y te marca las ondas sin apelmazar. Se puede usar en cabello húmedo y en seco.

    Tengo ganas de probar el spray Insta-Thick.

    Como siempre, genial el blog. Un abrazo.

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